Seguir aprendiendo o quedarse estancado

Una reflexión sobre la experiencia, el aprendizaje y los principios de inversión


Hay mucha gente que trabaja toda su vida en una sola empresa o incluso en un solo país. Yo siempre he creído en el valor de experimentar distintos entornos, empresas y países. La variedad de experiencias te obliga a adaptarte, evita que te acomodes demasiado y, sobre todo, hace que sigas aprendiendo.

Mi propia experiencia me ha permitido observar el mundo de la inversión desde perspectivas muy diferentes.

En 2005 comencé trabajando como corredor de bolsa en San Diego, vendiendo acciones directamente a clientes. Las primeras acciones que compré para mis clientes fueron de Under Armour, el día de su salida a bolsa.

Después trabajé en Merrill Lynch como asesor financiero, donde el enfoque estaba mucho más centrado en el proceso de inversión y en ofrecer una asesoría financiera más completa. Fue una etapa muy chida. Trabajaba en el piso más alto del edificio de Merrill Lynch en downtown San Diego, con una vista espectacular de la ciudad. Pero más allá de la vista, uno de los mayores aprendizajes de esa etapa fue entender la importancia del proceso de inversión para construir portafolios diversificados y adecuados al perfil de cada cliente.

Más adelante viví la crisis financiera global mientras trabajaba en Irlanda como gestor de portafolios. Durante ese periodo acompañé a clientes que tenían que tomar decisiones en condiciones de enorme incertidumbre. Fue un momento difícil, pero aprendí muchísimo sobre inversiones, los mercados globales y, especialmente, sobre la psicología de los inversionistas. Se aprende mucho más atravesando una crisis que leyendo mil libros o trabajando únicamente durante los buenos tiempos, cuando los mercados parecen subir casi sin esfuerzo.

Después pasé a trabajar con grandes fondos de pensiones, evaluando gestores y fondos de inversión y diseñando estrategias de inversión.

Llegué a dirigir el área de consultoría de inversiones de una empresa irlandesa, trabajando con grandes planes de pensiones que gestionaban cientos de millones de euros. A nivel institucional, el proceso de toma de decisiones era bastante diferente y, generalmente, más lento que cuando trabajaba directamente con personas.

A lo largo de mi carrera he asesorado tanto a personas como a instituciones. Cada cliente es diferente. El tamaño y la complejidad de las inversiones pueden cambiar muchísimo, pero los principios fundamentales siguen siendo los mismos.

Siempre debemos considerar el objetivo, el horizonte de inversión, el riesgo, los costos y la disciplina necesaria para mantener una estrategia.

Si has estado siguiendo este proyecto, FARO 1982, quizá te estés preguntando cuándo va a salir finalmente el curso de inversión en línea que llevo tiempo prometiendo. Ya falta menos.

Deliberadamente no he querido apresurar su desarrollo solo por tener algo disponible. He creado un curso pensado para quienes viven en México y quieren aprender a invertir. Creo que va a aportar un valor real, combinando la teoría de la inversión con la realidad de llevarla a la práctica. La grabación ya comenzó y espero que el curso esté disponible para comprar en línea dentro de las próximas cuatro o cinco semanas.

Así que, aunque nunca voy a ser el tipo que publica en redes sociales todos los días, sigo trabajando en este curso, construyendo algo que pueda respaldar con confianza y que creo que puede ayudar de verdad a las personas, ahora y en el futuro.

Muy pronto.

¡Hasta la próxima!

Vincent

 

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