No dejes que tu yo del presente perjudique a tu yo del futuro
Una reflexión sobre el equilibrio entre disfrutar el presente y prepararte para el retiro
Planear para el retiro consiste en ahorrar y construir un patrimonio que te permita financiar tu estilo de vida cuando dejes de trabajar.
En términos sencillos, se trata de encontrar un equilibrio entre gastar en el presente y prepararte para el futuro. Mientras más puedas ahorrar e invertir hoy, mejor preparado estarás para cuando llegue ese momento. Empezar temprano también permite que tu dinero tenga más tiempo para aprovechar el poder del interés compuesto. La lógica es sencilla. Llevarla a la práctica es mucho más difícil.
El tipo de la noche y el tipo de la mañana
Como seres humanos, nos cuesta pensar a largo plazo. Esa es una de las razones por las que muchas personas solo comienzan a enfrentar el reto del retiro cuando ya pueden verlo acercándose en el horizonte.
Este dilema entre nuestro yo del presente y nuestro yo del futuro fue resumido perfectamente por el genio de la comedia Jerry Seinfeld en su sketch sobre el “tipo de la noche”.
Seinfeld explica que su versión nocturna siempre quiere quedarse despierta hasta tarde, mientras que su versión de la mañana debe lidiar con las consecuencias:
“Ese es el problema del tipo de la mañana. No es mi problema. Yo soy el tipo de la noche”.
Como concluye Seinfeld, el tipo de la noche siempre perjudica al tipo de la mañana.
Con el retiro sucede algo parecido. Tu yo del presente disfruta el dinero. Tu yo del futuro tendrá que vivir con las consecuencias.
El objetivo es evitar que tu yo del presente perjudique a tu yo del futuro.
Enfrenta el reto del retiro
El primer paso es abordar el tema directamente. ¿A qué edad te gustaría retirarte? ¿Qué tipo de vida quisieras tener? ¿Cuánto ingreso y patrimonio podrías necesitar para financiarla?
Estas preguntas deberían formar parte de un plan financiero más amplio. No necesitas predecir cada gasto con varias décadas de anticipación, pero sí necesitas tener una dirección razonable.
Para muchas personas, hacer los cálculos será una llamada de atención. Cuando terminen los ingresos provenientes del trabajo, su estilo de vida tendrá que financiarse mediante alguna combinación de ahorro, inversiones, pensiones y apoyo del Estado.
Si los números no cuadran, existen algunas opciones principales:
Gastar menos y ahorrar más hoy.
Aumentar tus ingresos o trabajar durante más tiempo.
Ajustar el estilo de vida que esperas tener durante el retiro.
Invertir tus ahorros de una manera más eficiente.
Ninguna de estas decisiones resulta especialmente atractiva cuando se deja para los últimos años antes del retiro. Mientras antes comiences, mayor flexibilidad tendrás.
Facilítale las cosas a tu yo del futuro
Planear para el retiro no consiste únicamente en establecer una meta lejana. También requiere crear un proceso. Comienza a realizar aportaciones tan pronto como sea razonablemente posible. Automatízalas cuando puedas, para que tu ahorro no dependa de tomar la decisión correcta cada mes.
Si trabajas para una empresa, conoce las aportaciones que se realizan a tu cuenta y averigua si tu empleador ofrece algún plan adicional. También puedes explorar las aportaciones voluntarias a tu AFORE, los planes personales de retiro y los posibles beneficios fiscales disponibles. Revisa periódicamente tu progreso y considera aumentar tus aportaciones cuando crezcan tus ingresos.
En México, lo que recibas durante el retiro dependerá de tu situación particular. Entre otros factores, puede influir si cotizas en el IMSS o el ISSSTE, el régimen que te corresponde, tus semanas cotizadas, tu salario y el ahorro acumulado en tu AFORE. Para quienes trabajan por cuenta propia o fuera del sistema formal, construir un ahorro personal para el retiro puede ser todavía más importante. El monto que recibirás puede ser difícil de calcular con certeza y quizá no sea suficiente para mantener el estilo de vida que deseas. Una pensión pública puede formar parte de tu plan, pero depender exclusivamente de ella podría dejar a tu yo del futuro con muy pocas opciones.
No te olvides de vivir
También existe otro lado de esta conversación. Planear para el retiro no significa olvidarte de vivir en el presente. Es posible llevar la planificación al otro extremo y pasar toda la vida trabajando para alcanzar un futuro que quizá no llegue de la forma que imaginamos.
Algunas personas sacrifican su tiempo, sus relaciones y su salud para maximizar el patrimonio que tendrán al retirarse. Cuando finalmente llega ese momento, quizá ya no se encuentren en condiciones de disfrutar todo aquello que pasaron décadas construyendo.
Por mi propia experiencia, hoy podría tener un patrimonio financiero considerablemente mayor si hubiera seguido trabajando en una oficina hasta los 65 años. Sin grandes viajes. Sin pasar un año recorriendo Asia, Australia y Nueva Zelanda. Sin una aventura por América Latina. Desde una perspectiva financiera, probablemente estaría mejor. Desde la perspectiva de las experiencias vividas, sería mucho más pobre. Las experiencias que tuve a los veinte y treinta años no serían iguales a los sesenta o setenta, sin importar qué tan joven de corazón imagine que será mi yo del futuro.
Sin embargo, elegir esas aventuras no significó olvidarme del retiro. Disfruté muchas experiencias, pero también seguí ahorrando para el futuro, incluso en cuentas que no puedo utilizar hasta que me jubile.
Por eso, planear para el retiro es, en última instancia, una cuestión de equilibrio.
Invierte una parte del dinero de hoy para darle más libertad a tu yo del futuro. Pero también sé inteligente con la manera en que utilizas tu tiempo y tu dinero en el presente.
Disfruta el presente, pero no pierdas de vista el futuro.
En el sketch de Seinfeld, el tipo de la noche siempre perjudica al tipo de la mañana.
No dejes que tu yo del presente haga lo mismo con tu yo del futuro.
¡Hasta la próxima!
Vincent

